Chiara Padrini
Suiseki Art
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SUISEKI – La creación de una base.

Chiara Padrini

Cuando tenemos un  buen susieki y deseamos completar  su presentación, podemos elegir entre dos opciones: exponerlo sobre una base de madera construida expresamente a tal fin: “daiza” o sobre una bandeja, “suiban” (cerámica) o “doban” (bronce), situando la piedra sobre un lecho de arena.

En Japón se prefiere la bandeja a la base de madera, tanto para recrear una atmósfera como para subrayar el significado que se le quiere  dar a la piedra , además de que así se establece una relación
con la tradición de los jardines Karesansui de piedra y arena.

En occidente, donde es aún dificil encontrar bandejas de buena factura para los suiseki, se recurre con frecuencia  a la base de madera.




En este articulo mostramos una secuencia fotografica de la construcción de una daiza por Andrea Schenone , que puede servirnos como ejercicio para desarollar nuestras propias bases. El estudio de las ilustraciones publicadas en los catalogos de las más imprtantes exposiciones japonesas nos ayudará a definir la forma de las bases. Los laterales pueden ser sencillos o muy elaborados, con uno varios niveles, dependiendo del tipo de piedra y del gusto personal de cada uno. También la posición de los pies de la base se determinará siguiendo las normas que la propia piedra nos da en cada caso concreto.
Cultivar el arte del suiseki puede llevarnos incluso a convertirnos en buens tallistas de madera.

Algunas de las herramientas que nos serán  de utilidad en el trabajo. Limas redondas discos de papel de lija de diversas medidas y brocas de distinto calibre, que utilizaremos en lugar de gubias manuales, siguiendo nuestras preferencias.

Hemos elejido esta espléndida pietra para desarollar el trabajo que presentaremos. Su base, completamente plana, favorece la rapidez en la realización del vaciado de la madera con la gubia. Pero si este ejemplar es bueno por esta razón , también lo es por su parte visible.Óptima trangulación , disniveles de los puntos focales que subrayan su dinamismo.

La elección de la tabla de madera será nuestro primer paso. Nos inclinaremos por maderas duras, no resinosas y que tengan demasiadas venas visibles. Las mejores especies son nogal, peral, caoba, tilio, y las maderas tropicales.
La altura de la tabla deberia estar en un décimo de la altura de la piedra, valor que puede revisarse ante formas muy verticales o muy particulares. En este artículo hablams siempre de condiciones normales.
Trazamos un línea del contorno de la piedra, lo más ajustada posible. Para ello ecisten varis técnicas, La más sencilla es utilizar un lazìpiz, primero, siguiendo una dirección y después, repasando el trazo en la direcció opuesta: esto nos evitará rebabas causadas por la variación del ángulo que puede producirse en la punta del lapiz.

Iniciamos el paciente trabajo de vaciado con la gubia. En cambio se puede utilizar una fresadora electrica con mucho cuidado. Prestaremos atención a no entrar sobre la linea de contorno y nos mantenderemos ligeramente separados, para evitar que accidentalmente rebasemos el límite. Para señalar los puntos en los que debemos vaciar la madera, usaremos papel  carbón sobre el que presionamos la piedra: rebajaremos los puntos en los que el papel haya marcado la madera.

Cuando hayamos acabado el vaciado de la madera, iniciaremos la construcción de las paredes laterales. Primero procedems a dibujar en la parte superior de la base una línea paralela al borde interno. La distancia entre la linea y el borde depende de la forma que queramos dar al brde. Se puede optar entre hacer un pequeño disnivel para encastrar, ente la piedra y el lateral del daiza, o bien dejarlo liso. Los bordes que entran hacia el interior requieren brordes más delgados  que aquellos que tendrán dos o mas laterales o que desciendan hacia el exterior. Una vez decidido el diseño del contorno de la base, habrá que decidir, con un cierto margen de exceso, cuanta madera vamos a dejar. La mejor herramienta para cortar es una cierra de cinta.

Una vez hayamos encajado la piedra en el vaciado practicado  en la base de madera y hayamos recortado la medida del borde externo, debemos colocar los pies. Dónde deben colocarse es una elección técnica, que viene facilitada en parte por rieglas predeterminadas y en parte por la propia experiencia del autor. Dos pies son indispensables y obligatorios: aquellos que se sitúan en los dos lados externos y que representan la estabilidad de la piedra.   La posición de los restantes viene determinada por las líneas de fuerza de la piedra, es decir aquellas proyecciones hipotéticas que surgen bajo los movimientos dominantes de la forma. No colocaremos nunca un pie en el interior de una curva o bajo de un arco. Un pequeño truco consiste en dar la vuelta a la base y observar el fondo: allí donde se delinean curvas hacia el exterior debería colocarse un pie, como norma general. Atencion, de todas formas, a no colocar demasiados , transformando algunos puntos de sostén en una verdadera “dentadura” poco estética. Se dice que el numero debe ser impar, pero es una regla que ni ha ténido nunca confirmación, ni en campo del bonsai ni ne el del suiseki,  por japoneses a quienes he preguntado y que liquidaban razonablemente el problema diciendo que lo importante es la estética y poco importa si para salvaguardarla el número de pies es par o impar.

Sujetamos la pieza de madera con un gato y utilizzando una lima ridonda, se difinen los pies. Trabajaremos con una inclinación de alrededor 15/20°: Los  pies  deben quedar en el interior de los laterales y no sobresalir. Es recente ver diaza bastante bien hechos, pero con los pies que sobresalen. No es fácil hacerlos bien, pero es preciso tratar de mantenerse esa “discrecíon visual”. 

Después repasaremos la forma, hacia el exterior, utilizando una pequeña punta esférica montada sobre un flexible o subre un dremmel

Para crear la altura de los pies  se fresa la parte inferior, fijando bien la base a una mesa trabajando por enzima con una fesadora a mano,  come en este caso, fijando la herramienta en el lado opuesto y deslizando la pieza de madera. El espesor a cortar dépendarà de la altura que queramos dar a los pies

Para ameliorar el aspecto, podemos repasar la parte interior del pie con la misma punta utilizada en la parte anterior

Para quien crea que el trabajo pesado ha acabado es que no ha probando todavía el pulido de acabado… ¡Cuanta paciencia hay que tener para obtener un acabado delicato! Empezaremos con papel abrasivo de grano 120 /150 para , poco a poco, llegar a 300 pero prestando mucha atención al tipo de madera.




Llegads a este punt debemos experimentar nuestra perizia con los colorantes y el  acabado. ¿Que colores usar? La gama de marones es la mejor aunque a vez se utilizza el negro. Si hemos optado por utilizar madera de caoba podemos no colorear, tan sólo destacaremos il color rojizo natural de la madera.

Usaremos un mordente al agua o al alchool. Para abrillantar usaremos cera (poca) o tambén la gomalaca en varias pasadas, seis o siete, dejando que se seca entre una y otra y fortando con un trapo

Hemos llegado al fin del alrgo y paziente trabajo. ¡Ya podemos disfrutar de la satisfaccíon de haber hecho algo con nuestras manos que va a resaltar el valor de questa piedra! Y es que no debemos olvidar que una pietra, por bella que sea, no será jamás un suiseki hasta que no haya alcanzado el mérito necessario y para ello se requiere que esté presentada en un daiza o en un suiban/dban.



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